lunes, 16 de septiembre de 2013

SOÑAR FELIZ, AMANECER FELIZ

 Amanecí feliz porque soñé feliz...

 Sin quererlo y sin saberlo, fuiste esta noche el ladrón de mi sueño.
Con sigilo, te acomodaste en mi almohada y poco a poco, fuiste rompiendo el espacio y el tiempo.

 Amanecí feliz porque soñé feliz...

 Soñé que en silencio me cogías de la mano y así, juntos, sin soltarnos, recorríamos los caminos que en el ayer recorrimos.
 Y al nacer la noche, con la luna de testigo, desabrochabas con pausa cada botón de mi alma.

 Amanecí feliz porque soñé feliz...

Por María Celeste Orjales Prado. (16/Septiembre/2013)