jueves, 22 de agosto de 2013

ACARICIANDO LA VIDA


Acariciando tu vida desde el vientre de tu madre, te acaricio sin tocarte, mas aún así te siento... siento tus movimientos y vas tejiendo esperanza con cada uno de ellos...
Acariciando tu vida desde el vientre de tu madre, como acaricié a tu hermano, día a día, hasta tenerlo en mis brazos...

Acariciando tu vida desde el vientre de tu madre, revivo todos mis días, áquellos en los que anhelaba ver cumplido mi deseo de ser madre... mas Dios no quiso regalarme ese sueño, no quiso que en mi vientre una vida albergase.

Acariciando tu vida desde el vientre de tu madre, te acaricio sin tocarte y te siento, pero sé que tú también me sientes, pues al rozar la piel del vientre que te acoge, te mueves despacio buscando el cobijo de mi mano...

Acariciando tu vida desde el vientre de tu madre... revivo todos mis días, áquellos días en los que esperaba ilusionada la llegada de tu hermano, ése que sonrisas me robó... ése que de orgullo me llenó... ése que mis noches desveló... ése que mis días de juegos junto a él llenó... ése por el que derramé lágrimas de emoción...

Acariciando tu vida desde el vientre de tu madre... te acaricio sin tocarte y siento como los latidos de tu corazón van componiendo una tierna canción, mientras tu pequeño cuerpecito, en el vientre de tu madre tranquilamente es mecido...





Por María Celeste Orjales Prado. (22/Agosto/2013)