domingo, 28 de julio de 2013

Instantes en los que el ojo ve y siente el alma

Siempre encontraremos un punto en la vida, en el que sentiremos que no hay retorno, ése es el punto que debemos alcanzar.



En ocasiones nos impacientamos por llegar a la cima, sin darnos cuenta de que lo verdaderamente importante, es el camino que recorremos hasta llegar a ella.
 


Nunca te rindas... porque es en éso en lo que se basa la vida: continúar el camino, pelear por alcanzar los sueños, desgranar y aprovechar el tiempo, intentar eliminar los muros y barreras y descubrir el cielo.



 
                           

Ayer cuando la esperó

La esperaba en silencio, acompañado por la desesperación de ver pasar el tiempo frente a él sin detenerse...
Miraba el horizonte, mientras veía como el atardecer se marchaba sin que ella llegara...

La esperaba con la mesa puesta, quería sorprenderla... la esperaba con ansias pero no llegaba...
Ansias por verla... por poder observarla detenidamente sin hablar, perdiéndose en el intenso verde de sus ojos una vez más. Ansias por abrazarla... por poder tenerla entre sus brazos impidiendo que de nuevo se marchara.
Ansias por besarla... por poder calmar la sed de sus labios, esos labios que tanto anheló, esos labios que tanto soñó.

La esperaba con ansias pero no llegaba... 
Sus brazos ansiosos por abrazarla, desiertos quedaron... sus labios vacíos de besos, besos que ya nunca dio ni recibió... y sus ojos inundados de lágrimas, buscaban en el horizonte su bella mirada.

Y llorando se durmió, ayer, cuando la esperó.

Por María celeste Orjales Prado. (28/ Julio/ 2013)

                       "Cansado de esperar, muero en cada palabra de mi alma solitaria"