sábado, 23 de marzo de 2013

Una plegaria al Olvido


En mis amaneceres, con las primeras caricias del sol, te llamo a gritos... ¡¡OLVIDO!!
Necesito que a mí vengas, por favor, no tardes más.

Ven, Olvido, ven... inúndame y en tu marea brava llevate cada una de las penas que ensucian mi alma.
Ven, Olvido, ven... deja mi corazón cual playa desierta llevándote contigo las tristezas que lo llenan.

En mis anocheceres, con los primeros claros de luna, te hago plegarias de compasión y con mi voz rota de dolor, tu nombre grito... ¡¡OLVIDO!!  
Necesito que a mí vengas, necesito tu presencia para no sentir su ausencia.

Ven, Olvido, ven... déjame aferrarme a ti para despojarme de él.
Ven, Olvido, ven... cántame tu canción y llevate el recuerdo de su voz.  

Por María Celeste Orjales Prado.  (23/marzo/2013)

              El olvido de aquellas personas que quieres, es quizás la más dura de las soledades.
                 (Fotografía realizada por B.R. en Forgoselo - Concello de As Pontes)