miércoles, 11 de diciembre de 2013

Y no sólo en Navidad

Esta noche, cuando a la mesa me iba a sentar para la cena degustar, pensé en todos aquellos que no tienen un hogar, ni pan que a la boca llevar…
A la mente me vinieron tantos y tantos pensamientos, de todas esas personas que ni comen… ni cenan… ni tienen abrigo en la noche gélida…

Este mundo en que vivimos (o malvivimos) está dividido en riqueza y pobreza… Mientras los ricos y poderosos malgastan y despilfarran a manos llenas, los que deambulan por la miseria se van muriendo de hambre y profunda tristeza.
No hay mal más grande que aceche a la humanidad que el hambre y la necesidad, porque aún no han inventado pastillas… ni jarabes… ni vacunas… que ésas puedan sanar.

Mientras cenaba casi sin saborear, observaba el ir y venir de la gente sonriente y me he parado a pensar cómo llenar de alegría esta triste Navidad, a los que sin techo están y no pueden degustar polvorones ni turrones que los ricos gobernantes en sus mesas lucirán y con amigos y familiares, orgullosos compartirán.
Y no he encontrado ningún modo de repartir ilusión a esos niños de triste mirada y sonrisa apagada, que de los tres Reyes Magos ya no esperan su llegada.

Y he pensado también, que en estos días donde reina cierta hipocresía y se respiran aires de paz… amor y amistad… de solidaridad y generosidad con los demás… debemos recordar que también habrá que hacer uso de estas últimas, cuando ya no sea Navidad.

Por María Celeste Orjales Prado. (Diciembre/2013)

jueves, 5 de diciembre de 2013

COMO UNA ISLA

Como una isla desierta, así me siento...

Me asfixia el silencio y la soledad me quema...

Vacío interior que nada lo llena...

Cadenas que esclavizan mi alma y mi cuerpo...

Isla ignorada... isla olvidada... isla mutilada...

Isla en medio del mar inundada por la nada...

Isla que un pintor dibujó y hoy por lágrimas está emborronada...

Isla invadida por la ausencia del que escaló su montaña...

Isla vestida de secretos que nunca conocerán dueño...

Isla rebosante de recuerdos que son de su corazón prisioneros...

Isla mecida con el sonido de manantiales que cantan versos...

Isla sangrante por las heridas de bellos y rotos sueños...

Como una isla desierta, así me siento...

Me asfixia el silencio y la soledad me quema...

Vacío interior que nada lo llena...

Cadenas que esclavizan mi alma y mi cuerpo...

Por María Celeste Orjales Prado. (21/ Septiembre/2013)


 

miércoles, 4 de diciembre de 2013

TU VOZ

Es tu voz luz de luna al otro lado de la línea… es tu voz calor en la noche y frío en el día.

Es tu voz canción que alegra mi corazón… es tu voz unas veces amor y otras triste dolor.

Es tu voz al teléfono a veces cercana y tibia y a veces tan lejana y fría que daña mi dicha.

Es tu voz recital de poemas sin metáfora… es tu voz arañazo en mi piel y caricia en el alma.

Por María Celeste Orjales Prado. (4/Diciembre/2013)

 

 
 

martes, 19 de noviembre de 2013

SOÑAR LA INOCENCIA DE LA VIDA

 Anoche soñé...
 Soñé que nuestro amor concebía, que en mi vientre se gestaba la inocencia de una vida.

 Soñé que sus ojos se formaban con la luz de tu mirada, que en sus labios dulcemente la copia de tu sonrisa se perfilaba.

 Soñé que en sus manos tan pequeñas cobijaba a la pureza y que en en su pelo anidaban rayos de sol que intentaban dibujar dorados caracolillos llenos de fragilidad.

 Soñé que sus diminutos pies tiernamente golpeaban las paredes de mi -en realidad- vacío vientre.

 Anoche soñé...
 Soñé que nuestro amor concebía, que en mi vientre se gestaba la inocencia de una vida.



Por María Celeste Orjales Prado. (19/Noviembre/2013)



lunes, 18 de noviembre de 2013

El silencio, el mar, el recuerdo...

 Escapando del ruídoso y cansino mundo, mi barca en la playa he barado, buscando refugio en su paz y abrazándome a la soledad.

Intento gritar y el llanto desvanece mi grito que se quiebra en mi garganta y entonces, todo es cubierto por el silencio, silencio que rasga el alma.

Silencio que me acompaña con su extraño acento que trae en sus ya viejos bolsillos recuerdos de viejos momentos que vienen desde muy lejos.

Y es en esa lejanía del recuerdo y del momento donde descubro la fría distancia, distancia que crece con el paso del tiempo.

Esos recuerdos enmudecen el alma y mientras enmudece, nuevos recuerdos llegan y alguna que otra esperanza que a la espuma del mar lanzo y observo como se marchan.




Por María Celeste Orjales Prado. (18/Noviembre/2013)


                                                     


sábado, 16 de noviembre de 2013

Marioneta

 
  Marioneta prisionera en un mundo de ilusión
donde los sueños se desvanecían sin pena ni compasión.

Marioneta prisionera en el mundo ideal de los demás
que movían sus hilos siempre a su antojado compás.

Marioneta prisionera de llantos y tristes lamentos
que tanto quería y nada tenía
y al Dios del cielo le hablaba
mas ése no la escuchaba.

 Marioneta prisionera de triste mueca
falsa sonrisa y mustia pupila
que recorría el camino
en busca de un paraíso perdido.

Marioneta prisionera de alma rota y remendada
con bellas y dulces puntadas de un sabio titiritero
que la encontró en el camino tras una fuerte tormenta
cuando no tenía fuerzas y sus ansias ya perdiera.


Marioneta prisionera de las garras del hastío
que una mañana cayó en los brazos del dolor
y resignada allí se quedó hasta que la parca
de la mano la tomó y con ella la llevó.




Por María Celeste Orjales Prado. (16/Noviembre/2013)



 

sábado, 9 de noviembre de 2013

domingo, 13 de octubre de 2013

El recuerdo de bellas palabras

 Rememorando la promesa de una puesta de sol que nunca llegó, hoy disfruto de ésta acompañada de mi soledad buscada, del deleite de la buena música y del sabor de un dulce café caliente.



 Mientras veo al sol ponerse, por mis mejillas resbalan dos lágrimas y un profundo suspiro se me escapa, entonces recuerdo sus bellas palabras:
"Son las lágrimas liberación para el alma y un suspiro es el aire que te sobra por alguien que a tu lado falta".

Por María Celeste Orjales Prado (12/octubre/2013).